Que silla tan cómoda

Escenario: Un día de Noviembre de 2008 me encontraba atendiendo la tienda. El clima estaba frío en el exterior del local y en su interior agradable. Entra una persona indigente cargando una cobija enrollada y amarrada junto a otras pertenencias. Se queda viendo a lo que tenemos en la tienda y voltea a ver nuestras dos sillas que tenemos para que los clientes esperen.

Persona: ¿ME PUEDO SENTAR UN RATO?.

Yo: OK, no hay problema señor.

Pone su cobija y cosas en la silla de al lado y se dispone a sentarse.
Se acomoda mejor y se estira suspirando “Ahhhh!!” en señal de descanso.

Persona: QUE COMODA ESTA ESTA SILLA!, ¿Como en cuanto te costaron estas sillas?.

Por decirle algo conteste “2 MIL PESOS”.

Persona: Ahhh!, con razón están tan cómodas. No vallas a creer que quiero molestar, pero pase a descansar por que esta haciendo frío afuera y estoy algo cansado.

Yo: OK, no hay problema alguno, tómese su tiempo.

Pasaron como 3 o 5 minutos, continué trabajando en mi laptop, la persona solo veía al rededor, las cosas, el techo, LAS SILLAS y cerraba los ojos por momentos exhalando en señal de descanso.

Persona: BUENO, ya me voy, ya descansé un rato, ahora A SEGUIRLE CAMINANDO.

En eso vuelve a preguntar “En cuanto me dijiste que te costaron las sillas?”

Yo: 2 MIL PESOS, SEÑOR.

Persona: QUE BIEN, te felicito, están muy cómodas, con razón están tan caras. Bueno hasta luego.

Yo: Que le valla bien Señor.

Y tomó sus cosas y salió muy contento del local con una sonrisa en su cara.