Dejar de tomar Coca-Cola y otras historias

Como todo ser viviente en México y muchos países hermanos tercermundistas es mucho más fácil acceder a un refresco de gas que a una botella de agua (al menos así sentí que fue en un periodo de mi vida).

En lo personal llegué a tomar demasiada Coca-Cola en universidad. Recuerdo que nada más no desayunaba con Coca solo por que aun quedaba algo que me decía no lo hiciera. De ahí en adelante tomaba en el receso, luego a la hora de la comida en casa, en la cena, reuniones y salidas con los amigos.

Ha pasado mucho tiempo ya del día que decidí dejar de tomarla, recuerdo que había pasado apenas el año nuevo del 2002. Fue un 8 de Enero del 2002 cuando corté de tajo el beber refrescos de Cola y semejantes. Los primeros meses fueron complicados, y de cierta manera benéficos ya que en muchos lugares en carretera, restaurantes no tenían agua pura así que terminaba aguantandome la sed hasta encontrar un lugar que vendiera agua purificada. Después de todo algo se dice que debemos de tomar líquidos ciertos minutos después de ingerir alimentos.

En el primer año sin tomar refrescos solo me traía a la mente que sabor tenia, me imaginaba que era miel con colorante negro y gas. El tercer año fue un tanto drástico con un sueño que tuve, en él daba un sorbo a refresco de Cola ya que tenía mucha sed y no había agua. Al paso de unos minutos comienzo en mi sueño a sentirme muy mal. La gente se preguntaba a mi alrededor que sucedía, alguien dijo que yo no tomaba Coca-Cola y me encontraba agonizando del dolor. Siguiente acto me estoy viendo desde lo alto mi cuerpo sin vida en el suelo. Fue un sueño muy extraño y exagerado.

Como cosa extraña y conectado al fuerte dolor de estomago mortal de mi sueño, en unas vacaciones tenía una infección en el estomago la cual no me permitía mantener alimento, a última hora para ir o no me sugirieron tomar Coca-Cola, no me cerre a alguna obsesión de no tomar por romper la racha de años sin hacerlo, así que di unos cuantos sorbos pensando se trataba de medicina. Y dio efecto, me recuperé en el transcurso del día.

Como dicen: “Todo en exceso es nocivo para la salud”, a cuenta gotas es medicina. Al menos en mi caso.

Ya no es celebración ni nada, cada año que pasa se me olvida cuantos años van. Haciendo cálculos en este 2016 fueron ya 14 años y sigue contando.